7 de enero de 2011

Ella quiso que él fuera un sujeto que no estuviera sujeto a nada. Por eso una tarde le dejó una carta sobre la mesa y se marchó. Ël no supo entenderla hasta pasado un tiempo.
La carta comenzaba así:


“No soy ese escondite donde se guardan todas tus miserias, entiendo de penas pero no conservo la magia de hacerte reír aún con los ojos agrietados...de llorarte. Me duele haberme apartado, no sé que fue o tal vez sucedieron tantas cosas que ya no vale enumerar. No quiero estar mientras los pájaros me informan que hay otro cielo, tampoco puedo cargar tu cuerpo casi muerto de ilusiones ni tus ganas de enfrentar al mundo subido a unos zancos. Para no tocar el suelo -me dijiste- contaminado  -agregaste- yo interpreté que era hermoso pero se necesita más que eso para vivir. Por ejemplo, apoyar de vez en cuando los zapatos en el asfalto. Es fácil cuando se tienen resueltas las necesidades básicas, pero me gustaría admirar tus propias iniciativas mientras escucho de tu boca que me relaje. Que me relaje sería una especie de bálsamo en donde yo descansaría de tantas responsabilidades, en cambio debo pensar por vos, por mí y por el resto que nos une.
No te juzgo, sólo que ya entendí que el poder y el control no son parte de una relación. Tampoco me da para tirarte un salvavidas detrás del otro evitando que aprendas a salvarte.
Me pregunto si en medio de tantos cabos sueltos algún día podrás atarte a la vida. Sin depender, ni agradecer más de la cuenta. Hay una luna en cada esquina esperando a que gires. Es la intención, la mirada puesta en el infinito, es la magia de saberse libre, si es que por libre entendemos nuestra propia manera de recorrer el mundo..."

23 de diciembre de 2010






Me gustaría despedir el año con un mensaje fuera de la ficción.
A todos los que me acompañaron brindándome su cariño, sus palabras, su compañía, su interpretación de los textos…a los que me hicieron sonreír, emocionarme, reflexionar…a los que pasaron en silencio y a todos los que supieron ensanchar mi corazón a través de esta página.
Para todos ustedes mis mayores deseos de felicidad.
Más allá de la actividad de cada uno, de la situación sentimental, de la elección sexual, de los problemas, la rutina, más allá de todo lo que puede encerrar cada una de nuestras vidas, me alegra y agradezco que exista este espacio en donde podamos creer en un mundo mejor. Mientras perduren los sueños, sigamos apostando al amor, a las palabras, a la sensibilidad …mientras exista esa burbuja de oxígeno en medio de tanta locura acá estaré esperándolos para oírlos, abrazarlos, agradecerles, respetarlos y desearles, desde lo más profundo de mi corazón que puedan sentirse libres, plenos y felices.


FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO NUEVO!

EUGE
(para los amigos…que son todos ustedes)

4 de diciembre de 2010

"El dolor, claro -dijo compresivo-. El dolor... Disculpe si hurgo en cosas demasiado personales, pero sus fotografías no muestran mucho dolor. Reflejan el dolor ajeno, quiero decir; pero no advierto rastros del propio... ¿Cuándo dejó de dolerle lo que veía?."

El pintor de batallas -Arturo Pérez Reverte-


Cuando los lugares ajustan, las sillas no sientan, el aire se atasca y el espacio disminuye.
Cuando la mirada no percibe, los pasos no caminan y el conejo no hace magia.
Cuando la mañana oscurece, la noche amanece y la tarde se estira.
El libro se cierra, las esquinas no giran, los semáforos no brillan y el final se anticipa
Cuando la ciudad se opaca, las calles no transitan, los carteles no iluminan y las flores no perfuman.


Esos días,
Cierro los ojos
Y pienso en mi abuela.

En sus ojos verdes mansos como esmeraldas gastadas
En sus pecas chapoteadas, como peces por su piel
En sus manos arrugadas,
En su voz diciéndome “chiquita” como si siempre lo fuera…
En sus labios finitos de hormigas coloradas,
En su cabello ondeado como toboganes recién hechos
Y entonces ahí vuelvo a creer
En las sillas
En el aire
En el espacio
En las salidas
En la noche
En la tarde
En la mañana
En los libros
En las esquinas
En los semáforos
En las calles
En la ciudad
En las voces

Y de esos ojos verdes,

me robo su esperanza.

27 de noviembre de 2010

A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti.
HARUKI MURAKAMI


Descubrieron emociones uno del otro. Ella, que él jamás dejaría de amarla, él, que ella nunca más volvería a ser suya.
En esos momentos todo valió la pena, no así el resto de sus vidas. Ella quiso olvidarlo, él ni siquiera lo intentó. Él hizo esfuerzos por seguir adelante, ella se conformó con vivir en paz. Él sufrió ataques de pánico, ella ataques de soledad.
Ella creyó ser princesa, él fracasó siendo rey. Envejecieron de viejos y de tristeza, de arrepentimientos y conflictos, envejecieron de impedimentos y razón. No volvieron a verse. Él hace bollitos de cartas que nunca entregó, ella no pudo leerlas….
La vida los sorprendió, sólo que a él por la espalda. En su despedida ella preguntó “¿de qué están rellenas las nubes?”… él la miró y respondió “de pochochos, las nubes están rellenas de pochochos”, ella rió y lo besó.
Ese día caminaron. Uno para cada lado. Ella lloró de inmediato.
Él tardo 3 cuadras en hacerlo…pero nunca pudo detenerse.


Tienen algo en común…a los dos les cuesta olvidar.

20 de noviembre de 2010

"La vida es una obra de teatro que no permite ensayos... Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida... antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos."

Charles Chaplin




Te pienso, es sólo eso, pensarte y repasar, sin entender las causas ni expresar los motivos
Me pregunto si tus ojos azules son peces huidizos nacidos en el fondo del mar. Si el temor de lo precario te mantiene agazapada y si esa explosión fueron tus penas por dentro.
Oíme, no hace falta extender tu brazo para encontrarte, estás ahí, a un suspiro de tus gritos y a un espejo de tu piel, huyendo de datos superfluos como la temperatura de la ciudad. Vos sos tu propia historia, como una agitación dudosa, como el frio de tus pasos cuando huyen o el calor de tus manos cuando se enrelazan.
La vida empieza a rabiarte, deberías vivir no tan de prisa o anunciarle tu llegada a esa falta de fe. No dejaré que te presiones buscándole nombres a tu desazón. Hablo de cosas inciertas como el latido decadente de la noche.
Recuerdo que te gustaba mirar a través de mis ojos, la cobardía de los tuyos te mantenía agazapada tras tu tez blanca.
No gires, está la vida por delante de tus pies...

como ese detalle de lluvia chocando contra todos los costados de tu cuerpo.